Ecuador: Quito – Baños de Agua Santa

Partimos desde Santiago de Chile el viernes 7. Éramos 4 mujeres jóvenes rumbo a la mitad del mundo por 10 días.

La ruta fue: Quito- Baños de Agua Santa- Guayaquil-Montañita-Puerto López-Quito.

En Ecuador se utiliza el dólar americano, cosa que en lo personal siempre me estresa porque tiene ese inconveniente de que los billetes tienen que estar siempre pulcros y el cambio de 100 dólares no es nada fácil de conseguir. En cuanto a precios, en términos generales dormir en Ecuador nos costó entre 5 y 10 dólares, al igual que la comida, con unas buenas porciones. El transporte en Quito y Guayaquil, 25 centavos (125 pesos chilenos CLP).

Una vez en Quito fuimos a conocer la famosa Mitad del Mundo. Bueno, y en realidad justo donde está el monumento de la Mitad del Mundo, no está exactamente la mitad del mundo. Un error de instrumentos y mediciones que mejor estar ahí para enterarse ya que es parte de la historia del recorrido.

IMG_2320Luego nos fuimos al Museo Interactivo Inti Ñan donde hay exposiciones de la vida en el Amazonas del Ecuador con arañas disecadas, una piel de anaconda y esos bichos tipo peces que no recuerdo cómo se llaman y que entran por la uretra masculina si los hombres orinan en el río. También hay representaciones de distintas culturas indígenas y una muestra de “cabezas reducidas” que se supone que ya no se realiza con humanos, sólo animales, pero vaya una a saber qué pasa en el interior del Amazonas. Antiguamente, cuando daban muerte a un enemigo había un ritual donde les cortan la cabeza, entonces se ahuecaban y luego hacían un relleno en la piel. El contrincante líder que triunfaba en la batalla llevaba colgada la cabeza del vencido para así obtener su poder, y a su vez, como un trofeo, pero como les digo, eso no ocurre hoy en día.

Baños de Agua Santa es lindo. Está en la sierra, a los pies del volcán Tungurahua que atención: ESTÁ ACTIVO. Si uno tiene la “suerte” de que esté en erupción, en la noche se ve una luz roja sobre los cerros. Por suerte, nosotras tuvimos ese privilegio cuando nos subíamos al bus para irnos del pueblo alrededor de las 1 AM.

En Baños de Agua Santa comenzamos recorriendo un poco el pueblo y haciendo el tour nocturno arriba de la chiva la cual llega a un mirador que permite ver la ciudad desde arriba y obtener esa visión extraordinaria del pueblo a los pies del Tungurahua. Al día siguiente, hicimos el tour de la selva por el día, el cual contratamos en el mismo hostal donde alojamos por US 8 la noche, Hostal Nómada. El tour se realiza en Puyo y es algo así como la “pre-selva”, así que no temí encontrar a la anaconda ni rituales de reducción de cabeza o arañas gigantes, sólo hormigas mutantes.

IMG_2476Comenzamos visitando el Centro de Rescate de Animales “Paseo de los Monos” en el cual se recuperan aquellos animales que han sido rescatados principalmente de manos de traficantes, claro, estos animalitos si bien no son agresivos, no son tan bien portados sino bastante traviesos y tuvimos que cuidar muy bien nuestros bolsillos ya que al mínimo descuido sus pequeñas manitas se apoderaban de lo que hubiese dentro de ellos.

Posteriormente, visitamos la comunidad indígena Kotokocha, en las riberas del Río Puyo, donde conocimos un poco de su historia y costumbres, nos pintamos el rostro y partimos adornadas con la bella artesanía que desarrollan.

Desde el centro comunitario partimos río abajo arriba de una canoa que permitió maravillarnos con el paisaje, animales animales y aves como el “martín pescador”. La sensación de estar ahí, con el rostro pintado y tan conectadas con la tierra es algo que más que contar, sólo puedo aconsejar: Usted hágalo y experimente ese momento.

El recorrido terminó unos poco kilómetros más abajo donde nuestro guía esperaba para prepararnos el almuerzo mientras nosotras disfrutábamos un perfecto baño en el río junto a una perfecta cabaña sostenida por unos pilotes en la mitad de la selva, con unas hamacas tan perfectas como la misma cabaña. ¿Alguna vez alguien vio la novela “Kaina”? Hace varios años ya… hartos. Bueno, en ese momento yo me sentía como la mismísima Yerichana.

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Una vez terminado el almuerzo y el descanso en las hamacas, nos adentramos un poco en la selva donde aprendimos un poco más de las comunidades indígenas, de los árboles y de las plantas medicinales. El recorrido terminó en una bella cascada donde nuevamente nos bañamos para recibir la energía del agua cayendo desde las alturas.

IMÁGENES DE QUITO Y BAÑOS DE AGUA SANTA