Despertando a la vida

Entonces me regaló una estrella fugaz.
Así pedí mi deseo.

Y vino ese nervio en la panza, ese nervio de deseos que se cumplen porque si la estrella fue un regalo ajeno para mis sueños, entonces los deseos deben tener algo así como doble poder…

 

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Un comentario en “Despertando a la vida”

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